Portada » RUBIAS ILUSTRES » Grace Kelly. Actriz conoce príncipe.

Queridas rubias, morenas, pelirrojas y de todos los colores 😍😍😍, llevo varios días pensando con qué gran mujer podía inaugurar el apartado de «Rubias ilustres» y después de mucho pensar, creo que Grace Kelly tiene todos los puntos para ser cabeza de cartel de esta sección. Y no porque tenga más o menos méritos que las próximas «RUBIAS ILUSTRES» que nos acompañarán en en futuros artículos, sino porque durante la investigación para documentarme sobre su vida, he encontrado datos que me han entristecido muchísimo, y otros que me han sorprendido y otros que me han hecho querer tirar abajo el patriarcado de una patada.

Si buceáis un poco en Google podéis encontrar miles de resultados acerca de la vida de Grace Kelly, pero en este artículo me voy a centrar en momentos de su vida que me hacen pensar que quizás no tuvo una «vida de princesa de ensueño» como nos han querido vender.

Como introducción os diré que Grace Kelly nació en 1929 en Filadelfia. Su familia era adinerada gracias a su padre, un fabricante de ladrillos y millonario que también había ganado dos medallas de oro olímpicas por remo. Esto hizo que Grace pudiera estudiar en buenos colegios. En 1947 ingresó en la Academia Americana de Arte Dramático,  y dos años después debutó en Broadway, grabando en 1951 su primera película. A partir de aquí, su carrera cinematográfica empezó a subir como la espuma.

Fue la única actriz capaz de lograr un Óscar ¡¡con solo ocho películas!!😎 y además tenía conquistado al público. Seguramente su nombre no era tan destacado como otras compañeras de profesión tales como Judy Garland y Audrey Hepburn, pero sin duda llegó muy lejos en la gran pantalla.

Grace Kelly
«Imagen de Flybynight en Pixabay«

Para Hitchcock, Grace Kelly representaba el tipo ideal de heroína: una mujer rubia, sofisticada, elegante, distante, de apariencia fría pero apasionada por dentro. Tuvo muchos amores, algunos reconocidos y otros no tanto. Las revistas de la época comentan que sucumbió al encanto del príncipe Aly Khan, quien más tarde se casaría con la actriz Rita Hayworth. El famoso playboy le regaló un brazalete de esmeraldas. (Según la leyenda, hacía el mismo obsequio a todas las mujeres después de pasar la primera noche de amor con ellas.)

En el año 1955, Grace estaba en Francia para participar del Festival de Cine de Cannes cuando la llamaron para participar de una sesión de fotos con Rainiero de Mónaco. Y así fue como conoció a su futuro esposo💑💍👑. Al parecer Rainiero quedó encantado con su belleza, y rápidamente se decidió a conquistar a Grace por todos los medios. Él viajo a EEUU poco después, conoció a su familia y a los tres días le pidió que se casara con él.

¿Romance de cuento de hadas? Nada más lejos de la realidad.

No digo yo que Rainiero no se enamorara perdidamente de Grace, pero de sobra es conocido que él necesitaba casarse y tener hijos puesto que de lo contrario Mónaco hubiera pasado a depender de Francia y habría perdido su reinado. Lo que Grace no se dio cuenta fue que el tesoro de Mónaco estaba casi vacío. Después de la Segunda Guerra Mundial, la situación económica era precaria y el Príncipe Rainiero intentaba abordar los problemas de su pequeño principado.  Raniero III recibió algunos consejos de Aristóteles Onassis  (el futuro esposo de Jackie Kennedy), el cual le aconsejó que buscara una novia de Hollywood.

Raniero III primero fijó su mirada en Marilyn Monroe, quien supuestamente lo rechazó, para luego de recurrir a Grace.
 DE RUBIA EN RUBIA Y TIRO PORQUE ME TOCA.

Resumiendo amigas: La solución de Rainiero para salvar su estatus era casarse con una estrella del cine rubia que atraería de nuevo a las grandes celebridades y, sobre todo, nueva riqueza a su pequeño país, haciendo que el dinero regresara a las arcas de palacio. 

Con sólo 26 años, Grace Kelly dio por terminada su carrera como actriz de Hollywood.  Oleg Cassini (diseñador de moda de la época) contó que al enterarse del compromiso matrimonial, le preguntó  a Grace por qué se casaba con Rainiero. La respuesta que Grace le dio fue: «Aprenderé a amarlo».

¿Sabíais que la familia Grace Kelly tuvo que pagar una dote para casarse con Rainiero? ¡Dos millones de dólares!

Antes de casarse con Rainiero de Mónaco, el Principado pidió una dote de dos millones de dólares. Al principio, el señor Kelly (padre de Grace) se negó a pagar nada: “Mi hija no tiene que pagar a ningún hombre para casarse con ella”, pero su deseo de casar a su hija con un príncipe era mayor que su orgullo.  Así que soltó la pasta, dos millones de dólares que en la actualidad corresponderían a 17,5 millones.

Queridas rubias, morenas, pelirrojas y de todos los colores, estoy segura que con lo que llevamos de artículo, estaréis pensando lo mismo que yo: Rainiero estaba mucho más cerca de ser el villano del cuento que de ser el príncipe soñado (o como se dice en mi pueblo: «éste era un listo hijo de perra de los buenos»).

Pues atención porque la historia suma y sigue: además de abandonar su carrera y pagar la dote, para poder casarse, Grace tuvo que someterse a varias pruebas de fertilidad (a ver si va a ser una princesa sin hijos, y se le cae el negocio a Rainiero). El Príncipe quería asegurarse de que su novia pudiera proporcionarle un heredero, algo que es sumamente importante en la monarquía. Hasta no obtener los resultados de estas pruebas no se avanzaron los preparativos de la boda. 😒

Imagen de David Mark en Pixabay

Grace Kelly se casó en la catedral de San Nicolás de Mónaco en abril de 1956. La princesa de 27 años lucía ojeras y su vestido tuvo que ser arreglado in extremis por los muchos kilos que había perdido en las últimas semanas antes de la boda. La presión había sido insoportable.

Parece ser que el matrimonio de Grace no resultó ser el cuento de hadas soñado, ya que su esposo poco tenía que ver con la imagen de príncipe apuesto que le había mostrado durante el noviazgo. Enseguida se dio cuenta de las infidelidades de Rainiero que a los pocos meses de la boda ya había acumulado tres amantes, dejando a la princesa completamente humillada.

Apenas un año después de casarse nació la primera hija de la pareja: la princesa Carolina de Mónaco; en el 58 nació el príncipe Alberto de Mónaco y en el 65 la princesa Estefanía.

Por supuesto que volvieron a ofrecerle papeles (Hitchcock fue el más tentador).  Hollywood intentó atraer a Grace de regreso, pero el Príncipe quería que dejara su carrera en el pasado. El Príncipe de Mónaco se mostró tan firme en cuanto a que Grace se mantuviera alejada de Hollywood que prohibió que sus películas se exhibieran en su país. Supuestamente, quería que ella se olvidara de quién había sido, porque su profesión no era digna de la monarquía.

El 13 de septiembre de 1982  un accidente de coche sesgó la vida de La Princesa. Camino a Montecarlo, su Rover P6 3500 se salió de una curva y una hemorragia cerebral le costó finalmente la vida horas después. Bueno más bien, el día después del accidente, Raniero III decidió desconectarla del soporte vital debido a las lesiones cerebrales que sufría.

Teniendo en cuenta que hablamos de los años 50 donde si eras mujer poco podías decidir respecto a tu libertad individual, por muy actriz famosa que fueras de Hollywood y por mucho dinero que ganaras; llegaba un hombre que quería casarse contigo, y te tenías que casar, sin importar tu opinión, tu trabajo, tus necesidades, todo se dejaba atrás en beneficio del hombre.  Fin de la historia.

Grace Kelly abandonó una brillante carrera cinematográfica, dejó su piso de 350 metros en Nueva York, renunció a su ciudadanía estadounidense, a su vida de estrella y mujer independiente adelantada a su época, pagó una dote de 2 millones de dólares, se sometió a humillantes pruebas para ver si era apta como «fábrica de bebés» y sufrió las infidelidades y desprecios de su marido dentro de un palacio que, más que de cuento de hadas,  podría pasar por la casa de los horrores.

Por supuesto y como digo siempre, nunca, nunca, absolutamente nunca cuestionaré las decisiones propias tomadas por cada una de las mujeres de este mundo, lo que si voy a cuestionar y defender son las «decisiones impuestas» a cada una de nosotras,  mujeres de ahora, pasadas o futuras.  Y yo creo firmemente que Grace Kelly no decidió ser princesa, sino que la obligaron a serlo.

Como he dicho antes, tenemos que entender que era otra época y que no podemos mirar los años 50 con el mismo prisma que miramos ahora el 2020, pero  la verdad es que no puedo evitar que se me encoja el estómago al pensar en todas esas mujeres que han llevado una vida mucho más difícil y oprimida que la mía en la actualidad. Solo puedo darles las gracias por su lucha y «aguante» ante la sociedad que les tocó vivir.

B E S I S

FOLLOW ME!

 


«La idea de que mi vida ha sido como un cuento es, en sí misma, un cuento
GRACE KELLY

Imagen de portada de Oberholster Venita en Pixabay
(Visto 207 veces, 1 visitas hoy)

¿Quieres dejar un comentario? ¡Aqui puedes!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Ver más

  • Responsable: Mónica García Ruiz.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio. El Titular ha contratado los servicios de alojamiento web a Webempresa Europa S.L que actúa como encargado de tratamiento.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.