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Queridas rubias, morenas, castañas, pelirrojas y de todos los colores os confieso una cosa de la cual llevo renegando mucho tiempo: me hago mayor. Y no solo por las canas que tapo con mi maravilloso tinte rubio, ni por las líneas de expresión de futura cuarentañera, sino porque que cada día me sorprendo a mí misma pronunciando sin complejos frases típicas de madre.

Lo que voy a decir a continuación es una frase de madre de manual, pero si no la digo reviento: En mis tiempos, ligar era mucho más fácil. ¡Ala! Ya lo he dicho.

Pues sí chicas,  ¿Qué queréis que os diga?, antes todo era más fácil.  Os pongo en contexto de cómo era ligar  por aquel maravilloso año 1998 cuando apenas tenía 15 años y andaba descubriendo el mundo con mis amigas.

Situación: Conocías a un chico un sábado en la disco, te gustaba, le gustabas, tomabais un cubata en la barra, os enrollabais hasta que el labio se te ponía como una morcilla de Burgos (por supuesto, no follabais) y ya quedabais para el sábado siguiente. Mismo sitio, misma hora. Fin de la historia.

Los 6 días que separaban una cita de otra servían para imaginarte mil cosas de ese chico, para pensar en lo mucho que te gustaba, en lo que te había dicho, alimentabas esa ilusión e incertidumbre por saber más de él, lo comentabas mil veces con las amigas, y al final te ponías monísima para volver a esa segunda cita.  ¡A eso se le llama generar expectativa e interés! Me encantaba.

Amor en redes sociales

Pero en cuestión de poco tiempo empezó a cambiar la cosa.  En 1999 llegó Messenger, a continuación MySpace y en breve ya teníamos a Tuenti, Facebook, YouTube, Twitter, WhatsApp, Instagram, Twicht y por último TikToK (que ni si quiera se como funciona) y hasta luego Mari Carmen las expectativas.  Además sin hablar de las plataformas específicas para ligar tipo: Adoptauntio.com, Badoo, E-Darling, Meetic, Quierorollo.com….

En resumen: Hace tiempo que Cupido cambió las flechas por matches y un par de segundos bastan para dar el next a alguien. ¿Alguien me puede explicar cuándo se ha convertido el amor en un producto de consumo?

¡Que frustrante! Si me cuesta horrores ligar en la vida real, ¡imagínate en redes sociales!.

Además debo reconocer que soy un desastre. Porque sí, claro que sí queridas, aquí la que ahora mismo escribe estas líneas ha probado diferentes webs y portales de ligoteo, e incluso he tenido algunas citas a ciegas, pero debo decir que el porcentaje de éxito deja mucho que desear…

A menudo me pregunto, ¿es posible que las redes sociales nos hayan llevado a convertirnos en unos yonquis digitales del amor?  ¿De verdad tenemos tan poco tiempo (y tan poca paciencia) para darnos la oportunidad de conocer a alguien poco a poco? A veces tengo la sensación que la vida va bastante más rápida que yo.

En verdad no me atrevería a decir si las redes sociales son mejores o peores para encontrar el amor, pero de lo que si estoy segura es que nos han generado un sentimiento de dependencia absoluto hacia lo que los demás piensen de nuestra vida en todos sus aspectos, relaciones sentimentales incluidas.

No se que me deparará la vida en cuestión de amores, pero me remito al principio de este artículo: En mis tiempos, ligar era mucho más fácil. O eso, o me estoy quedando más obsoleta que Carracuco.

Un abrazo queridas,

B E S I S ?

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«Te deseo toda la felicidad que finges en redes sociales.»
MONICA RUIZ

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